“La indiferencia es amiga del enemigo” Monseñor Daniel Delgado.  

27 de Julio 2019
“La indiferencia es amiga del enemigo” Monseñor Daniel Delgado.
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"Le arrojó pan a un mendigo un niño desde su balcón. Pero su padre, hombre humano, le dijo: ¿No te sonroja? La limosna no se arroja; se besa, y se da en la mano". 

Un poema que alguna vez habremos escuchado a lo largo de la vida, pero que nos permite entender que la indiferencia, en sus distintas manifestaciones, no es el rostro cristiano de la caridad. Una enseñanza que Monseñor Daniel Delgado dirigió a los asistentes de la Cátedra de la Diaconía de la Acogida, llevada a cabo el pasado 9 de julio, en las instalaciones de nuestra Vicaría.  

En este sentido, se realizó una reflexión basada en la indiferencia como un síntoma social, categoría tomada desde el psicoanálisis. Por ello y a partir de autores como Lacan, Freud, Miller, Wiesel, entre otros, Monseñor realizó un llamado a no ser como aquellos que pasaron junto al samaritano de la parábola y no le brindaron su ayuda, optaron por ser indiferentes. Lc. 10, 29-37 “La indiferencia no tiene respuesta, simplemente pasa de largo”. 

catt3Parece que hoy en día nada nos hace mella. Nos hemos vuelto insensibles (...) En una realidad lindante con la tragedia, con la violencia, nadie parece escandalizarse. Escuchamos tanta tragedia, que parece que ya nada nos toca, nos hemos vuelto fríos e insensibles ante el dolor, ante el sufrimiento de los demás. (...) Se trata este tipo de fenómenos como algo natural; la violencia está inscrita en el ADN de los colombianos...” Afirmó Monseñor, basado en los autores descritos.  

Así mismo, invitó a no pretender que, nosotros como iglesia, somos un grupo extraño, a quien no le competen las problemáticas que vivimos. Al contrario, enfatizó en que somos nosotros los cristianos quienes conformamos la sociedad; “la indiferencia toca las raíces de la fe”. Sin embargo, “los ciudadanos siguen sin movilizarse, sin modificar su rutina” teniendo en cuenta, que “la indiferencia puede ser seductora”. En cuanto a esta última premisa, explicó Monseñor, es más fácil evitar interrupciones en nuestra cotidianidad, tranquilidad o trabajo que caer en ellas. Es decir, la indiferencia se presenta como una forma de rechazo a aquello que puede atentar contra el gozo o la tranquilidad”. 

Por ello, puede concebirse que “la indiferencia no solo es un pecado, es un castigo (...) hace deshumanizar: lo humano se hace irrelevante para otro ser humano (...) la indiferencia es amiga del enemigo, es más peligrosa que la ira y el odio”. 

cattt4Frente a este preocupante panorama, El Vicario Espiscopal de la Inmaculada Concepción, cerró su cátedra con la apertura al análisis, la reflexión y la acción con la pregunta “¿Qué se puede esperar en el futuro de esta humanidad si este síntoma social de la indiferencia sigue siendo una caracterización, si se sigue presentando en nuestra realidad?”. No obstante, alentó a no perder la esperanza, pues Dios es un Dios de esperanza y cada día es una oportunidad para luchar contra tal síntoma social y lograr verdaderamente vivir en comunión y fraternidad, ser aquel samaritano que, a pesar de poner incluso en riesgo su vida, decidió cambiar la historia y ser misericordioso con aquel hombre que necesitaba ayuda.    

 

 

 

Catherin Florez 

Animadora Comunicaciones

Vicaría Espiscopal Territorial Inmaculada Concepción

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