Acciones que reavivan la esperanza.

04 de Octubre 2019
Acciones que reavivan la esperanza.
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Con la entrega de mercados mensual para su comunidad, la parroquia Nuestra Señora de la Consolata se suma a las acciones misioneras en este mes extraordinario.

En su rostro se refleja el cansancio de una larga y difícil vida, las arrugas que acompañan su expresión y sus manos trabajadas indican que su recorrido por este mundo no ha sido fácil, pero al ver cómo sus párpados se levantaron y dejaron ver el brillo de sus hermosos ojos, acompañado por una espléndida sonrisa, demostró que el Papa Francisco acierta una vez más al decir que las acciones que hagamos como Iglesia por los más necesitados pueden “reavivar la esperanza y restaurar la confianza”, como sucedió con doña Clementina, una mujer que hace parte de la comunidad de la parroquia Nuestra Señora de la Consolata.

Esta parroquia, en cabeza del padre Adalberto López, se ha puesto en la misión de acompañar a la comunidad y ayudar a muchos que tienen necesidades a través de diferentes acciones dispuestas para este objetivo. Una de ellas es la que viene desarrollando hace más de 10 años; se trata de una entrega de mercados para las personas más vulnerables y necesitadas de su comunidad. El beneficio proveniente de una donación para la parroquia es compartido con la comunidad de una forma equitativa y se realiza cada mes. El pasado jueves 3 de octubre se llevo a cabo la jornada del presente mes, en las instalaciones de la parroquia.

Estas son acciones que permiten que sea “creíble nuestro anuncio y testimonio cristiano” como lo menciona tan acertadamente Francisco. También permiten que en personas como doña Clementina quien, a través de una cálida sonrisa y un brillo indescriptible en sus ojos, encontremos el rostro de Jesús.

“Hay una palabra que oyó San Francisco de Asís en una noche en que estaba solo en un bosque de Umbría: “Los pobres te salvan”. Eso oyó del cielo Francisco de Asís. Esa palabra la debemos recordar interiormente. Que todos ustedes tengan que ver con los pobres. Que ninguno viva sin tener nada que ver con ellos, porque los pobres nos salvan, aunque sean feos, aunque sean molestos, aunque sean abrumadores”. Siervo de Dios, Rafael García Herreros.

 

 

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